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Oraciones Católicas

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Triduo a Santa Teresita Del Niño Jesús (Lisieux) 1873-1897

Dec 3, 2014


(Hacer la señal de la cruz)

(Rezar el acto de contrición)

ORACIÓN INICIAL:

¡Jesús amantísimo que viniste al mundo en busca de las almas y en todos los siglos haces brotar en los vergeles de la Iglesia flores de santidad! ¡Cuán admirable y digna de todo agradecimiento es tu providencia para con el Carmelo en cuya mística montaña nació Santa Teresita y floreció en virtudes y desde donde, como faro de salvación, nos guía enseñándonos su caminito de infancia espiritual!

No sólo las almas piadosas y las que se santifican en los claustros van tras el olor de sus perfumes y siguen la luz de sus ejemplos y enseñanzas, sino hasta las que nacieron en la infidelidad, las que renegaron del cristianismo o dormitan en la indiferencia..., todas aman a Teresita, deslumbradas por la luz de sus milagros y agradecidas a su lluvia de gracias. Al glorificar su nombre, te bendecimos, dulcísimo Redentor, por esta obra maravillosa de tu gracia y al invocarla en este Triduo, sed benévolo a nuestras súplicas para obtener la imitación de sus virtudes y, mediante ellas, la participación de tu gloria en los cielos. Amén.

(Rezar a continuación la oración del día que corresponda)

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS:

¡Amabilísima Santa Teresita del Niño Jesús! Al celebrar tu gloria, bendecimos a Dios por su providencia en predestinarte y ofrecer al mundo tu vida como ejemplar de virtudes heroicas para animar a cuantos, camino del Cielo, sienten desaliento y cautivar a los que no gustan de las cosas divinas.

Agradecidas acuden a tu altar todas las almas, viendo que, conforme a tu promesa, no permaneces inactiva en el cielo, sino que haces descender la lluvia de rosas y gracias y tanto favoreces a los que te invocan que, fiel a tu palabra, tienes tu cielo en la tierra, haciendo bien.

Sigue, celestial Santa Teresita, favoreciéndonos; bendice en especial a cuantos pertenecen a tu Pía Unión; haz que en las tierras de la infidelidad alumbre la luz cristiana, para que todos podamos gozarnos un día eternamente en el amor y en la presencia de Jesús.

Amén.

Oraciones Católicas Triduo a Santa Teresita Del Niño Jesús (Lisieux) 1873-1897



DÍA PRIMERO:

Predestinación de Santa Teresita

¡Angelical Santa Teresita del Niño Jesús! ¡Cuán bien supiste comprender la providencia y el amor a Jesús al escogerte entre las predestinadas para el cielo, viendo claramente "el misterio de tu Vocación" y más que nada "el misterio de los privilegios" que Jesús se dignó conceder a tu alma!

Leyendo tu vida se siente palpable la realidad de la vida sobrenatural; la historia de tu alma es un eco de tu vocación al cielo y en tus intimidades con Jesús, que tan delicadamente relatas, se siente una imantación irresistible hacia El Amor de los amores y Esposo de todas las almas; hasta soñando pensabas en Jesús y creías ver escrito tu nombre en el cielo. No conociste al mundo y tuviste sólo tus delicias en la lectura de los libros santos, en las visiones y sonrisas de la Virgen María, en las hablas intimas con Jesús, en el celo y oración por la conquista de las almas y cifraste tu bienaventuranza en vivir siempre en la tierra haciendo bien, como el Divino Maestro.

En esa predilección por tu alma y en tu correspondencia a las gracias con que fue enriquecido está el secreto de tu predestinación.

Haz, celestial protectora mía, que sea fiel a todas las santas inspiraciones para salvarme y glorificar así la sangre redentora de Jesús.

Amén.

 



DÍA SEGUNDO:

Santificación de Santa Teresita

¡Oh Santa Teresita del Niño Jesús, que jamás negaste a Jesús cosa alguna, y, como alma gigante, fue tu ideal de por vida llegar a ser una gran santa! ¡Qué aprecio de todas las obras buenas! ¡Qué preparación para recibir los Santos Sacramentos! Cuán diligente en el amor a María, cuán activa por ingresar en los claustros teresianos, lejos del mundo y con inflamadas ansias de sacrificio. Fuiste tan amadora de Jesús que por verle servido y glorificado en todas partes y pensando que de los abismos del infierno no subiría jamás hasta El ni un solo acto de amor, deseaste de buena gana verte sumergida en aquel lugar de tormentos y blasfemias para que allí fuera eternamente amado.

¡Qué anhelos de santificación tan encendidos al escoger para tu ideal de santa la vida de todos los santos y vírgenes, el mismo martirio y todos los géneros de suplicio, no tan sólo deseados, sino padecidos por amor a Jesús. "Abrid, Jesús mío, el libro de la Vida donde están consignadas todas las acciones de vuestros santos -escribe en la Historia de un alma-: todas ellas quisiera haberlas llevado a cabo por vuestro amor.

Admiro, celestial Santa Teresita, tu gran amor y al sentirme animado por tu ideal, te ruego sea yo una de aquella legión de almas que suplicabas a Jesús las hiciese pequeñas victimas dignas de su amor; que, como tú, presienta por mi endiosamiento la hora de volar al cielo para amar a Jesús sin fin y gozarme en su gloria.

Amén.


 
DÍA TERCERO:

Glorificación de Santa Teresita

Dios ha bendecido, gloriosa Santa Teresita, tu ideal de santidad. Pasaste por la tierra con alas de ángel y tras una vida breve, se dignó glorificarte como a los santos más encumbrados, otorgándote el don de milagros, la protección más universal y decidida sobre cuantos te invocan y una atracción sobrenatural e irresistible para cuantos contemplan tu imagen y leen tu Vida.

En este siglo de olvido casi absoluto del cielo, de desprecio de las cosas santas, de desconfianza y aun negación del mundo sobrenatural crió Dios esta alma, entre cuyas virtudes las más admirables son la vida de fe, la práctica y aprecio de las obras piadosas más insignificantes y el abandono total en Jesús para que El, tan amante de las almas como cuando vivía en la tierra, la acaricie con amor como a niño inocente, con ella tenga sus complacencias y cumpla su promesa de otorgarla el cielo.

Dígnate, angelical Santa Teresita, infundirnos tu espíritu y hacernos merecedores de tu protección. Que sepamos amar a Jesús y gustar de sus intimidades; cargar con su cruz en la tierra para cantar eternamente sus infinitas misericordias.

Amén.

Autor: Bruno de San José, carmelita descalzo.



ACERCA DE SANTA TERESITA DEL NIÑO JESUS:

Festividad: 1 de octubre
Doctora de la Iglesia
Fecha de canonización: 17 mayo de 1925 por el Papa Pío XI
Nacionalidad: Francesa
Patrona: misiones de Africa, enfermos de SIDA, pilotos de aviación, floristas, jardineros, Francia, enfermos, misiones en general, restauración de la libertad religiosa en Rusia, Rusia

"La Florecita", como muchos la llaman, encontró su elevador, que la llevó velozmente por entre períodos oscuros de sufrimiento espiritual, por entre largas noches de dolor corporal, hacia arriba, siempre arriba, hasta que al fin estuvo segura en brazos de su amado Jesús. Antes de morir, terminó su autobiografía, L’Histoire d’un Alme (La Historia de un Alma), escrita a petición de su Superiora. Ha sido traducida a muchos
diferentes idiomas, y está llena de belleza, sabiduría y valor, y por ella podemos saber algo de la santidad de Teresita, pues explica cómo hizo de sí misma un juguete de Cristo. Hiciera lo que hiciera, estaba segura de su amor.

La hermana Teresita de Lisieux murió el 30 de Septiembre de 1897. En junio de ese año había sido llevada a la enfermería del convento, padeciendo fuertes hemorragias, y no volvió a salir de allí. Tres de sus declaraciones, pronunciadas por ese tiempo, le han dado la vuelta al mundo y ningún comentario sobre la Florecita, por breve que fuera, estaría completo sin ellas: "Nunca he dado a Dios más que amor, y Él me pagará con amor. Después de mi muerte dejaré caer una lluvia de rosas." "Pasaré mi Cielo haciendo bien sobre la tierra." "Mi caminito es el camino de la infancia espiritual, el camino de la confianza y de la entrega absoluta."

Casi inmediatamente después de su muerte, fueron tan numerosos los milagros obtenidos por su intercesión, que la Santa Sede dispensó los acostumbrados cincuenta años que normalmente deben transcurrir antes que se inicie el proceso de canonización. En 1922 fue solemnemente beatificada por el Papa Pío XI, y dos años más tarde fue canonizada Teresa de Lisieux.

Como una de las principales obligaciones de las carmelitas es pedir por las misiones, no es extraño que, en 1927, Santa Teresita fuera nombrada Patrona celestial de todas las Misiones Extranjeras, junto con San Francisco Javier. Dijo Teresita: "Quisiera ser misionera ahora y siempre y en todas las misiones."

Lo mismo para los católicos que para los no católicos, Teresita sigue dejando caer su  lluvia de rosas, y los que son suficientemente prudentes para recoger los preciosos pétalos, se encuentran atraídos irresistiblemente hacia Jesús.

(La mayor parte de esta pequeña biografía ha sido extraída de "Nuestra Herencia Católica" tomo III, publicada por La Prensa Católica, México, 1973)


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La devoción a Santa Teresita del Niño Jesús se ha esparcido de una manera impresionante a través de toda la Iglesia. Durante su corta vida, Teresita no sobresalió por encima de las otras monjas del convento de carmelitas en Lisieux. Pero inmediatamente después de su muerte, muchos milagros y favores fueron concedidos a través de su intercesión. La santa cumplió la promesa de hacer caer una lluvia de rosas después de su muerte, es decir, una lluvia de beneficios hacia todos los que la invocan. "Lo que me impulsa a ir al Cielo es el pensamiento de poder encender en amor de Dios una multitud de almas que le alabarán eternamente", decía Teresita. Su gran anhelo es que aquellos que la invocan amen a Dios con un amor abrazador.
 
Por medio de sus cartas, los testimonios de aquellos que la conocieron, y especialmente su autobiografía, "La Historia de un Alma", millones han llegado a conocer sus grandes dones y virtudes. Incontables peregrinos visitan el convento carmelita de Lisieux, donde, el 9 de abril de 1888, María Francisca Teresa Martín, la hija menor del relojero Luis Martín, se convirtió en la novicia más joven. Tenía sólo quince años. Estaban ya allí dos de sus hermanas: María, la mayor, se había ido cuando Teresita tenía nueve años, y Paulina, que había cuidado de la familia después de morir su madre, entró cuando Teresita tenía catorce años. Impaciente por seguirlas, fue a Roma en una peregrinación con su padre, y rompiendo la regla del silencio en presencia del Papa, le pidió permiso de entrar al Carmelo a los quince años. "Entrarás si es la voluntad de Dios", le contestó el Papa León XIII, y Teresita terminó la peregrinación con el espíritu lleno de esperanza. Al terminar el año,
el permiso que anteriormente la había sido negado, le fue concedido por el obispo y Teresita entró al Carmelo.

Teresa había sido la hija preferida de su padre; era tan alegre, atractiva y amable, que los dos sufrieron intensamente cuando llegó el momento de la separación. Pero no le cabía la menor duda de que ésa era su vocación y desde el principio se determinó a ser santa. Aunque la salud de Teresita era muy delicada, no deseó ninguna dispensa de la austera regla y no le fue dada ninguna. Sufría intensamente por el frío y por el cansancio de cumplir con algunas de las penitencias físicas y exteriores que la Regla acostumbraba. "Soy un alma muy pequeña, que sólo puede ofrecer cosas muy pequeñas a Nuestro Señor," dijo en una ocasión, "pero quiero buscar un camino nuevo hacia el cielo, muy corto, muy recto, un pequeño sendero…Estamos en la era de los inventos. Me gustaría encontrar un elevador para ascender hasta Jesús, pues soy demasiado pequeña para subir los empinados escalones de la perfección…".

 Oraciones Católicas - (LA ORIGINAL)

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